Fístula perilinfática


Fístula perilinfática

Definición

Se presenta una fístula perilinfática (PLF) cuando los límites entre el oído medio y el interno han sido violados, lo que permite la salida de perilinfa y produce disfunción del oído interno. Persiste controversia sobre el tópico de PLF, sobre todo en lo que se refiere a la variedad espontánea. Incidencia, causa e histopatología Se ha propuesto que las fístulas perilinfáticas se forman por tres posibles mecanismos. Las anomalías congénitas del oído interno que afectan la cápsula ótica pueden dar lugar a dehiscencias laberínticas que permiten la comunicación entre el oído medio y los líquidos del laberinto. Por lo común, esos niños cursan con hipoacusia grave a profunda y meningitis o fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR) recurrentes. Lo más importante en lo que a esta revisión concierne es la fromación de PLF causada por fractura de la ventana oval (o con menor frecuencia redonda) por traumatismo externo; éste puede ser yatrógeno (posterior a cirugía del estribo) o secundario a traumatismos contusos o penetrantes. Se ha propuesto que barotrauma y traumatismo acústico crean una fístula por la transmisión de cambios rápidos de presión a las ventanas redonda y oval (traumatismo implosivo). No obstante, como ya se dijo, estas formas de traumatismo rara vez producen PLF franca. La mayor parte de la controversia referente a PLF concierne a la variedad espontánea. Se ha propuesto que ésta sucede por fugas en dehiscencias congénitas de la cápsula ótica, que por lo común se presentan en las regiones de las ventanas oval o redonda. Se cree que la fuga a través de estas dehiscencias es precipitada por incremento de la presión intracraneal transmitido al oído interno (traumatismo explosivo). La validez del concepto de fístula perilinfática espontánea ha sido escrutada en forma crítica por otólogos en los últimos dos decenios, con un consenso alcanzado entre la mayor parte de las autoridades de que rara vez se forman fístulas espontáneas, si es que lo hacen. Manifestaciones clínicas Se han atribuido numerosos síntomas a PLF. En la actualidad, la mayoría de los otólogos consideraría el diagnóstico de fístula cuando un paciente presenta hipoacusia neurosensorial súbita relacionada con tinnitus y vértigo, que se manifiestan inmediatamente después de una lesión traumática. Las fluctuaciones auditivas pueden sustentar el diagnóstico si son provocadas por fluctuaciones de presión o esfuerzo. Estudios A pesar del esfuerzo intenso, no hay una prueba diagnóstica válida y precisa para PLF. La prueba de la fístula, en que se aplica al conducto auditivo externo un cambio de presión mediante un otoscopio neumático o un timpanómetro, y que es transferido al oído interno, puede considerarse positiva si produce síntomas y nistagmo. Sin embargo, esta prueba es inespecífica y también puede ser positiva en enfermedad de Méniére y otosífilis. Las pruebas audiovestibulares, como electrococleografía, no se acompañan de datos patognomónicos. No se ha demostrado que el encontrar fluoresceína en el oído medio después de inyección intravenosa o intratecal sea clínicamente útil. Del mismo modo, tampoco se ha comprobado que la identificación de P2 transferrina en el oído medio sea un método preciso para identificar PLF. La mayor parte de las autoridades coinciden en que la única manera en que puede confirmarse la presencia de PLF es por observación directa de la fuga. Con base en resultados recientes parecería que la manera más precisa de realizar esa exploración es mediante endoscopios introducidos a través de una incisión de miringotomía. Al parecer, con esta técnica se evitan resultados positivos falsos secundarios a la acumulación de líquido, como inyección de anestésico, durante la disección de un colgajo timpanomeatal. Tratamiento Reposo en cama, elevación de la cabeza y evitar esfuerzos, son las medidas terapéuticas iniciales usadas cuando se sospecha PLF. Si persisten síntomas de fluctuación auditiva o de vértigo por dos o tres semanas mientras se usa este régimen terapéutico, debe considerarse exploración del oído medio y colocación de parche en el sitio de la fístula (ventanas oval o redonda). Pronóstico En un estudio, 68% de los pacientes con fístulas identificadas a! momento de la exploración mejoró después de parchar la fístula.84 A la mayoría de ellos se les había practicado operación previa del estribo. En los que presentan franca subluxación del estribo posterior a traumatismo externo, el pronóstico es más reservado en lo que se refiere a la recuperación del funcionamiento auditivo.

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