INDICACIONES Y TIPOS DE AUDIOPROTESIS


1. En caso de hipoacusia, tras la obligada exploración clínica
que especifique el diagnóstico, en el caso de no ser posible un
tratamiento médico o quirúrgico y de no existir una contraindicación
que lo desaconseje, el tratamiento será protésico. La
prótesis está siempre indicada en las hipoacusias de percepción,
en las mixtas y en las conductivas que no sean susceptibles
de tratamiento médico o quirúrgico. En las hipoacusias
neurosensoriales la corrección protésica auditiva es siempre
paliativa y nunca sustitutiva: el mayor o menor aprovechamiento
y eficacia de la ayuda auditiva es muy difícil de pronosticar
en función del tipo, gravedad y extensión de la lesión,
ya que entran en juego otros condicionantes, y factores individuales
y psicológicos como la edad, la capacidad mental, el
nivel sociocultural,el entorno social, la motivación, etc. No existe
ningún caso de pérdida auditiva (salvo cófosis total y algunos
casos de ausencia de dinámica residual) en la que no haya
alguna posibilidad de mejoría de la audición mediante prótesis.
La evaluación de la mejora debe dejarse al paciente, quien
decidirá lo que más le conviene después de probar las soluciones
propuestas por el audioprotesista.
2. En principio, todo paciente que presenta una sordera bilateral,
moderada o grave (pérdida de audición promedio de
40 dB o más en las frecuencias conversacionales, o del 40% o
más según las tablas de la American Medical Association
[AMA]), estable y no solucionable por procedimientos médicos
o quirúrgicos, es tributario de una adaptación protésica, preferiblemente
en ambos oídos. En las sorderas unilaterales, la indicación
es adecuada cuando el audífono ofrece compensaciones
óptimas (como en caso de sordera de conducción) o bien
por exigencia de las condiciones sociolaborales del paciente.
Las características de trabajo y entorno social también
pueden sugerir la conveniencia de una indicación más precoz.
En caso de presbiacusia, la adaptación con pérdidas de audición
todavía leves evitará las dificultades que se pueden presentar
en sorderas ya avanzadas.
Las sorderas neurosensoriales fluctuantes (como las que
aparecen en el síndrome de Meniére en fase activa) contraindican
la adaptación. En los procesos supurados incoercibles
(otitis media supurada benigna) se deben valorar las posibilidades
de una adaptación por conducción ósea. También los
eccemas y otitis externas recidivantes pueden dificultar una
adaptación convencional por vía aérea. La perforación timpánica
seca no contraindica colocar un audífono, pero habrá que
controlar que no reactive la secreción del oído.
En función de las características de la sordera, se debe
advertir al paciente del rendimiento que el audífono puede
ofrecer en cada caso. En las sorderas neurosensoriales con pérdidas
muy inclinadas a agudos, con pinzamientos importantes
de la dinámica auditiva por reclutamiento o con participación
central por presbiacusia, hay que prever el uso de audífonos de
tecnología avanzada, la necesidad de múltiples ajustes y un
período de rehabilitación.
El médico debe derivar al paciente al audioprotesista con
un informe en el que conste el diagnóstico y el estado del conducto
auditivo y del tímpano, en previsión de la toma del
molde auricular,así como una audiometría tonal liminal.Puede
dejar en manos del audioprotesista la realización de la imprescindible
audiometría verbal.
3. Los audífonos actuales pueden clasificarse en función de la
tecnología implementada: pueden ser analógicos, analógicos
programables o digitales.
Desde su aparición en 1996, los audífonos con procesador
digital de señales (DSP) han ido sustituyendo a los analógicos
y programables por sus mayores prestaciones y flexibilidad en
la adaptación. Actualmente se dispone de una amplia gama de
prestaciones y precios con tecnología totalmente digital.
4. Los audífonos también pueden clasificarse en función de su
formato.
5. Los audífonos retroauriculares son los que gozan de mayor
difusión a nivel mundial. El campo de aplicación es muy
amplio, de la pérdida de audición leve a la profunda. Ofrecen
como ventajas el hecho de que todos los avances tecnológicos
son implementables,su gran fiabilidad,fácil manipulación por
parte del usuario y molde anatómico separado, lo que facilita
su limpieza, mantenimiento y colocación. Es un inconveniente
su estética, afinque hoy día la miniaturización permite la fabricación
de minirretroauriculares muy discretos.
6. Los audífonos intraauriculares se clasifican en tres grandes
categorías en función de su tamaño: intraconcha, intraconducto
e intracanal (completamente insertado en el canal [CIC]).
Tienen las mismas indicaciones que los retroauriculares, a
excepción de las hipoacusias graves y profundas, en las que
muestran una ganancia limitada. Además, en ciertos pacientes
de edad avanzada, con destreza manual reducida o agudeza
visual mermada, su adaptación puede ser problemática.
Muestran como ventajas su estética (sobre todo los CIC) y el
posicionamiento anatomofisiológico de la carcasa, que facilita
o posibilita la estereofonía.Como inconveniente puede citarse
su mayor fragilidad en comparación con los audífonos retroauriculares,
lo que comporta menor fiabilidad (en particular
por el efecto del cerumen sobre los transductores).
7. Los audífonos a oído abierto consisten en un adaptador
especial que no cierra el conducto auditivo. Está indicado para
sorderas que afectan a frecuencias agudas, y en aquellos casos
en los que existan contraindicaciones al cierre de conducto, o
en los que la oclusión sea un problema importante para el
usuario. Como ventajas ofrecen su comodidad de uso y el
hecho de que desaparece el efecto oclusión, puesto que no se
cierra el conducto auditivo externo. Como limitaciones para su
uso destaca el hecho de que no debe haber pérdida auditiva a
frecuencias por debajo de los 500 Hz,y no permiten cubrir pérdidas
auditivas superiores a los 75 dB.
8. Existen, además, otros dos formatos de audífonos: el aparato
de caja (también denominado de bolsillo) y la gafa auditiva. Su
uso es, actualmente, marginal (inferior al 1 % del total) y prácticamente
limitado a ciertos casos de transmisión por vía ósea.
Bibliografía
PASIK Y. Audioprótesis. Enfoque medico, fonoaudiológico y electroacústico.
Buenos Aires: El Ateneo, 1990.
VALENTE M. Hearing aids. Standards, options, and limitations. New York:
Thieme Medical Publishers, 1996.
1. En caso de hipoacusia, tras la obligada exploración clínica
que especifique el diagnóstico, en el caso de no ser posible un
tratamiento médico o quirúrgico y de no existir una contraindicación
que lo desaconseje, el tratamiento será protésico. La
prótesis está siempre indicada en las hipoacusias de percepción,
en las mixtas y en las conductivas que no sean susceptibles
de tratamiento médico o quirúrgico. En las hipoacusias
neurosensoriales la corrección protésica auditiva es siempre
paliativa y nunca sustitutiva: el mayor o menor aprovechamiento
y eficacia de la ayuda auditiva es muy difícil de pronosticar
en función del tipo, gravedad y extensión de la lesión,
ya que entran en juego otros condicionantes, y factores individuales
y psicológicos como la edad, la capacidad mental, el
nivel sociocultural,el entorno social, la motivación, etc. No existe
ningún caso de pérdida auditiva (salvo cófosis total y algunos
casos de ausencia de dinámica residual) en la que no haya
alguna posibilidad de mejoría de la audición mediante prótesis.
La evaluación de la mejora debe dejarse al paciente, quien
decidirá lo que más le conviene después de probar las soluciones
propuestas por el audioprotesista.
2. En principio, todo paciente que presenta una sordera bilateral,
moderada o grave (pérdida de audición promedio de
40 dB o más en las frecuencias conversacionales, o del 40% o
más según las tablas de la American Medical Association
[AMA]), estable y no solucionable por procedimientos médicos
o quirúrgicos, es tributario de una adaptación protésica, preferiblemente
en ambos oídos. En las sorderas unilaterales, la indicación
es adecuada cuando el audífono ofrece compensaciones
óptimas (como en caso de sordera de conducción) o bien
por exigencia de las condiciones sociolaborales del paciente.
Las características de trabajo y entorno social también
pueden sugerir la conveniencia de una indicación más precoz.
En caso de presbiacusia, la adaptación con pérdidas de audición
todavía leves evitará las dificultades que se pueden presentar
en sorderas ya avanzadas.
Las sorderas neurosensoriales fluctuantes (como las que
aparecen en el síndrome de Meniére en fase activa) contraindican
la adaptación. En los procesos supurados incoercibles
(otitis media supurada benigna) se deben valorar las posibilidades
de una adaptación por conducción ósea. También los
eccemas y otitis externas recidivantes pueden dificultar una
adaptación convencional por vía aérea. La perforación timpánica
seca no contraindica colocar un audífono, pero habrá que
controlar que no reactive la secreción del oído.
En función de las características de la sordera, se debe
advertir al paciente del rendimiento que el audífono puede
ofrecer en cada caso. En las sorderas neurosensoriales con pérdidas
muy inclinadas a agudos, con pinzamientos importantes
de la dinámica auditiva por reclutamiento o con participación
central por presbiacusia, hay que prever el uso de audífonos de
tecnología avanzada, la necesidad de múltiples ajustes y un
período de rehabilitación.
El médico debe derivar al paciente al audioprotesista con
un informe en el que conste el diagnóstico y el estado del conducto
auditivo y del tímpano, en previsión de la toma del
molde auricular,así como una audiometría tonal liminal.Puede
dejar en manos del audioprotesista la realización de la imprescindible
audiometría verbal.
3. Los audífonos actuales pueden clasificarse en función de la
tecnología implementada: pueden ser analógicos, analógicos
programables o digitales.
Desde su aparición en 1996, los audífonos con procesador
digital de señales (DSP) han ido sustituyendo a los analógicos
y programables por sus mayores prestaciones y flexibilidad en
la adaptación. Actualmente se dispone de una amplia gama de
prestaciones y precios con tecnología totalmente digital.
4. Los audífonos también pueden clasificarse en función de su
formato.
5. Los audífonos retroauriculares son los que gozan de mayor
difusión a nivel mundial. El campo de aplicación es muy
amplio, de la pérdida de audición leve a la profunda. Ofrecen
como ventajas el hecho de que todos los avances tecnológicos
son implementables,su gran fiabilidad,fácil manipulación por
parte del usuario y molde anatómico separado, lo que facilita
su limpieza, mantenimiento y colocación. Es un inconveniente
su estética, afinque hoy día la miniaturización permite la fabricación
de minirretroauriculares muy discretos.
6. Los audífonos intraauriculares se clasifican en tres grandes
categorías en función de su tamaño: intraconcha, intraconducto
e intracanal (completamente insertado en el canal [CIC]).
Tienen las mismas indicaciones que los retroauriculares, a
excepción de las hipoacusias graves y profundas, en las que
muestran una ganancia limitada. Además, en ciertos pacientes
de edad avanzada, con destreza manual reducida o agudeza
visual mermada, su adaptación puede ser problemática.
Muestran como ventajas su estética (sobre todo los CIC) y el
posicionamiento anatomofisiológico de la carcasa, que facilita
o posibilita la estereofonía.Como inconveniente puede citarse
su mayor fragilidad en comparación con los audífonos retroauriculares,
lo que comporta menor fiabilidad (en particular
por el efecto del cerumen sobre los transductores).
7. Los audífonos a oído abierto consisten en un adaptador
especial que no cierra el conducto auditivo. Está indicado para
sorderas que afectan a frecuencias agudas, y en aquellos casos
en los que existan contraindicaciones al cierre de conducto, o
en los que la oclusión sea un problema importante para el
usuario. Como ventajas ofrecen su comodidad de uso y el
hecho de que desaparece el efecto oclusión, puesto que no se
cierra el conducto auditivo externo. Como limitaciones para su
uso destaca el hecho de que no debe haber pérdida auditiva a
frecuencias por debajo de los 500 Hz,y no permiten cubrir pérdidas
auditivas superiores a los 75 dB.
8. Existen, además, otros dos formatos de audífonos: el aparato
de caja (también denominado de bolsillo) y la gafa auditiva. Su
uso es, actualmente, marginal (inferior al 1 % del total) y prácticamente
limitado a ciertos casos de transmisión por vía ósea.
Bibliografía
PASIK Y. Audioprótesis. Enfoque medico, fonoaudiológico y electroacústico.
Buenos Aires: El Ateneo, 1990.
VALENTE M. Hearing aids. Standards, options, and limitations. New York:
Thieme Medical Publishers, 1996.
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