TRAUMATISMOS NASALES


Los traumatismos nasales constituyen un importante motivo
de consulta por su elevada frecuencia. Entre los agentes etiológicos
destacan las agresiones y los accidentes deportivos,
laborales y de tráfico. De forma general se clasifican como simples
(sólo afectan a la nariz) o complejos (afectan a estructuras
vecinas), distinción importante por la mayor morbilidad asociada
al manejo de estas últimas.
1. La evaluación debe iniciarse con una cuidadosa historia clínica,
dirigiendo el interrogatorio hacia la búsqueda del agente
causal, dirección del traumatismo, traumatismos previos, obstrucción
y deformidad nasal. En el paciente politraumatizado
es prioritario valorar las lesiones asociadas (permeabilidad de
la vía aérea, hemostasia, otras fracturas, etc.).
2. El examen externo incluye la inspección frontal y de perfil
(heridas y desviaciones), así como la palpación (deformidad,
crepitaciones, tumefacción, dolor selectivo, resalte óseo). El
examen interno con espéculo descartará laceraciones de
mucosa, fracturas, luxaciones y hematoma septal.
3. La realización de exámenes radiológicos en fracturas simples
es controvertida, dado el elevado número de falsos positivos
y falsos negativos. El interés es médico-legal, y sólo es de
utilidad en caso de fracturas complejas (politraumatismos).
4. Las laceraciones de la piel se tratan mediante limpieza,
extracción de posibles cuerpos extraños, desbridamiento y
aproximación de bordes con sutura fina. La presencia de cartílago
o hueso expuesto, así como las heridas por mordedura,
obligan al uso de antibióticos.
5. Las laceraciones de mucosa se suturarán si es posible. El cartílago
septal expuesto no es un problema siempre que la
mucosa contralateral permanezca indemne.
6. Es prioritario detectar y tratar precozmente el hematoma
septal para evitar posteriores fibrosis o necrosis del tabique.
Debe drenarse siempre mediante incisión, con posterior taponamiento
y cobertura antibiótica.
7. La posición del tabique se corregirá mediante tracción hacia
el sentido contrario del traumatismo y contención con taponamiento
y antibióticos.
8. La reducción de la fractura se realiza en el momento si se ve
clara la deformidad y si la historia indica que es aguda. Si hay
edema importante se diferirá a los 5-7 días, realizándose la
misma técnica. Si no fuera posible reducir la fractura en los primeros
15 días se efectuará, pasados 6 meses, una rinoplastia o
una septorrinoplastia.
Se usará anestesia local siempre que el paciente lo permita,
reservando la anestesia general para fracturas abiertas, muy
aparatosas y en los niños.
Los fragmentos lateralizados se reducen por compresión
digital, y los hundimientos, mediante impulsión desde la fosa
nasal hacia el exterior con un instrumento romo (p.ej., mango de
bisturí) y posterior contención con férula o yeso durante 7 días.
En niños las fracturas suelen ser en tallo verde. Es más frecuente
la luxación de tabique, pudiendo afectar a los núcleos
osteocartilaginosos de crecimiento, provocando gran deformidad.
La tendencia actual es aceptar una cirugía conservadora
en niños con importante obstrucción nasal y/o deformidad.
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