VÉRTIGO – IDIOPATICO


IDIOPATICO

Enfermedad de Méniére

La enfermedad de Méniére es un trastorno idiopático del oído interno definido por

su complejo sintomático de vértigo, hipoacusia, tinnitus y plenitud aural.

Incidencia y datos epidemiológicos

La incidencia informada de enfermedad de Méniére varía, debido en parte a la manera

en que clínicos diferentes llegan al diagnóstico de este trastorno, y es de aproximadamente

10 a 150 casos/100 000 personas. Varones y mujeres se ven afectados

por igual, el inicio por lo común sucede en el quinto decenio de la vida, y es raro que

la primera presentación sea antes de los 20 años de edad o después de los 70.

Histopatología

La correlación histopatológica de la enfermedad de Méniére es hidropesía endolinfática,

que es una expansión del compartimento de líquido endolinfático (escala

media). Esas observaciones, junto con ciertos conceptos referentes a la regulación del

volumen de los líquidos cocleares, dan lugar a la hipótesis de intoxicación por potasio,

en que el edema progresivo del compartimento del líquido endolinfático provoca por

último rotura de la membrana de Reissner y flujo de endolinfa-potasio hacia los espacios

perilinfáticos. La entrada de potasio causa una disfunción temporal de las células

sensoriales que cede una vez que cicatriza la membrana de Reissner, y las concentraciones

de electrólitos vuelvan a sus cifras normales.

Aunque esta hipótesis sobre la enfermedad de Méniére ha prevalecido en publicaciones

especializadas durante muchos años, observaciones científicas recientes han despertado

considerables dudas respecto a su validez. En el presente es más razonable

decir que, aunque ciertamente hay hidropesía endolinfática en los huesos temporales

de personas con la enfermedad de Méniére, la patogenia real de este trastorno no es

clara.

Manifestaciones clínicas

La clásica historia de un paciente con enfermedad de Méniére es la de vértigo episódico

(que dura horas), relacionado con hipoacusia fluctuante y progresiva, tinnitus crónico

y plenitud aural.4 Independientemente de que la manifestación inicial sea vértigo

o hipoacusia, a un año del inicio la mayoría de los enfermos manifiesta la tríada sintomática

completa.

Estudios

En las fases iniciales la valoración audiométrica revela un tipo de pérdida neurosensorial

de bajas frecuencias, o bien una combinación de altas y bajas frecuencias

(V invertida). Con el tiempo, la hipoacusia se aplana; sin embargo, la audición en

frecuencias menores tiende a ser algo peor. Se ha propuesto el uso de electrococleografía

(ECOG) como prueba para enfermedad de Méniére, en donde se observa una alta

relación entre potenciales de suma y potenciales de acción compuestos. El ECOG no

ha mostrado suficientes especificidad o sensibilidad para validar su uso en el diagnóstico

de este trastorno.

Las pruebas vestibulares revelan datos de disfunción vestibular periférica, con un

tipo irritativo o parésico. Se requiere MR para descartar lesión retrococlear. La única

prueba serológica que es absolutamente obligatoria en estos pacientes es FTA-ABS,

aunque muchos clínicos también investigan causas autoinmunitarias (véase secciones

anteriores). En particular, se ha informado que la inmunoelectrotransferencia para

anticuerpos anticocleares es positiva en alrededor de 30% de sujetos con enfermedad

de Méniére.

Tratamiento

Casi todos los aspectos relacionados con el estudio de la enfermedad de Méniére

se consideran controversiales, y ninguno lo es más que el tratamiento. Al considerar

informes sobre la eficacia terapéutica de diversos regímenes, es necesario recordar la

siguientes generalizaciones que son relevantes para la interpretación de la validez de

los resultados informados del tratamiento. La enfermedad de Méniére manifiesta una

alta tasa de reacción no específica (placebo) de 60 a 80%, y tendencia natural a la resolución

de los síntomas agudos (vértigo, fluctuaciones en la capacidad auditiva). Además,

no se ha demostrado que ninguno de los regímenes terapéuticos disponibles en la actualidad,

preserve o mejore la audición.

Las dietas bajas en sal y los diuréticos son la base del tratamiento médico, aunque

su eficacia nunca se ha comprobado. Sin embargo, los pacientes mejoran con terapéutica

inespecífica, y estos medicamentos representan placebos relativamente benignos. Los

supresores vestibulares son útiles para controlar los ataques agudos de vértigo. No se

ha comprobado la eficacia de vasodilatadores y vitaminas.

El tratamiento quirúrgico de la enfermedad de Méniére puede dividirse en procedimientos

donde se conserva la audición o en los que no se conserva. En la actualidad,

la cirugía para derivación endolinfática representa la forma más controvertida de intervención,

pues no está claro si ésta proporciona un beneficio específico al paciente.

En el cuadro 2 se resume la eficacia de diversos procedimientos disponibles en la actualidad.

Es importante que los lectores entiendan que ninguno de esos tratamientos ofrece

mejoría alguna a largo plazo en la audición, aunque en alrededor de 15% de todas las

formas de cirugía para conservar la audición, se observa algo de mejoría temporal.

Pronóstico

La evolución natural de la enfermedad de Méniére es disminución en la incidencia

de ataques agudos, y el paciente queda con hipoacusia neurosensorial moderada a grave

(umbrales promedio de alrededor de 50 dB), tinnitus crónico y desequilibrio intermitente,

sobre todo en la oscuridad, resultado de la pérdida vestibular periférica crónica.

La incidencia de bilateralidad es de alrededor de 45 % .

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